TRAGEDIA MARITIMA

La mayor catástrofe marítima de la Historia moderna y me atrevería a decir de toda la historia sucedió tal dio como hoy un 30 de Enero.

Ni el ataque a Pearl Harbor, ni la Batalla de Midway. Ni la batalla de Trafalgar, ni la derrota de la Armada Invencible, ocasionaran tantas víctimas como el hundimiento de este buque. La historia apenas se ha ocupado de este hecho, pero emulando la frase de Winston Churchill y adaptándola para esta ocasión “NUNCA TAN POCOS OCASIONARON LA MUERTE A TANTOS”

Hoy se cumplen 69 años del hundimiento del buque hospital alemán Wilhelm Gustloff orgullo de la flota naval alemana.

 La construcción del "Wilhelm Gustloff" se llevó a cabo en Hamburgo en 1937 y llevaba el nombre de un líder nazi suizo asesinado. El barco fue el primero de una gran flota de Kraft durch Freude, para uso y disfrute y como lugar de ocio para la organización nazi. Antes de que estallara la guerra, transporto el "Wilhelm Gustloff" a miles de trabajadores adeptos al Tercer Reich hasta el Mar Mediterráneo y los fiordos noruegos.

Siguiendo los estándares de la época el barco era un arma de propaganda alemana. Las medidas 208,5 metros de longitud y 56 metros desde la quilla hasta el mástil, tenía diez cubiertas, dos grandes paseos marítimos y una gran chimenea que se elevaba 13 metros en el aire. Todos los camarotes eran similares. Sólo un camarote era distinto a los demás.

El "Wilhelm Gustloff" fue construido para el Frente Alemán del Trabajo como "Fuerza por la Alegría" buque, destinado a ofrecer cruceros de placer breves para incentivar a los trabajadores alemanes y funcionarios del partido nazi. Se lleva a cabo esta función entre 1937 y 1939. Al empezar la II Guerra Mundial fue destinado para uso militar, posteriormente, el buque sirvió como un hospital flotante, un cuartel flotante y, últimamente, como medio de transporte. En este último destino, fue empleado en la "Operación Hannibal", la operación (en general un éxito notable) para el transporte de personal de los servicios alemanes y civiles de supervivientes en enclaves  del Báltico a Alemania, de enero a mayo de 1945.

A las 12:30 del 30 de 01 1945 abandonó el buque hospital "Wilhelm Gustloff"  la bahía de Danzig. Más de 10.000 personas se apiñaban a bordo de la nave. El número máximo permitido era de 2.000 personas. En el invierno de 1944 fue cuando  el 45  Ejército Rojo entró en Prusia Oriental. Con un movimiento de pinzas, con Memel al noreste y Elbing en el suroeste fueron poco más de 2,5 millones de alemanes los que quedaron atrapados. Su única opción era huir a través del estrecho istmo de Gotenhafen. A partir de aquí el único escape era el Mar Báltico para volver a los refugios en el oeste, incluyendo Kiel y Flensburg. En el muelle de Pillau en Königsberg y Gotenhafen había miles de personas soportando temperaturas de hasta 30 grados bajo cero y a la espera de que  los buques puedan  llevarlas hacia el oeste. La mayoría de los refugiados, habían llegado después de haber viajado a pie y en carros tirados por caballos a lo largo de las carreteras heladas y cubiertas de nieve. No fue sino hasta el último minuto cuando  los nazis permitieron a la población de Prusia Oriental  abandonar sus hogares. Pero ya era demasiado tarde para muchos. Las naves fueron  abarrotadas de pasajeros. No habiendo transporte para todos, los que no  lograron embarcar quedaron abandonados a su suerte.

"El 30 de Enero, después de que durante varios días había estado esperando la orden de salida, el barco quedo preparado para partir. “Estábamos en un estado de ánimo eufórico. Para nosotros el estar a bordo del "Gustloff" era un refugio seguro ", narra el marino ayudante Ursula Schulze al historiador Guido Knopps" para el libro Die grosse Flucht "  Camarotes, pasillos, neumáticos, e incluso la piscina vacía, estaban llenos de personas cuando el "Gustloff" zarpó del Mar Báltico plagado de minas. Nunca se había destinado el buque, para un fin como este.

El capitán del buque era Heinrich Petersen de 63 años de edad. Testigos que sobrevivieron lo describen posteriormente como "atroz y  nervioso." El ambiente entre él y el primer oficial Reese era malo. En la punta de los alicates Hela Heinrich Petersen  debía tomar una decisión fatídica: ¿Debería tomar la ruta norte o  por el sur? Una ruta que tenía la ventaja de ser libre de minas, pero que sería casi imposible para rescatar a los pasajeros en tierra si el "Wilhelm Gustloff" fuese atacado por un submarino ruso. ¿O debería tomar la ruta a lo largo de la costa de Pomerania? Heinrich Petersen eligió la primera ruta a una velocidad de 12 millas por hora. El Comandante Zahn con experiencia submarina le recomienda al capitán una velocidad mínima de 15 millas náuticas por hora para escapar de los submarinos rusos. Aún más alarmante es que el "Wilhelm Gustloff" navegaba sin escolta. El historiador alemán, experto en  guerra naval,  Cayo Bekker explica en su libro "Ostsee Deutsches Schicksal 1944-1945" que los oficiales de la flota de submarinos en el Golfo de Danzig no podían esperar más y habían recibido la orden de avanzar con urgencia hacia el oeste sin esperar a la salida del "Wilhelm Gustloff".

El 30 de enero de 1945, el antiguo buque de cruceros nazi (que por cierto repatrió a los voluntarios de la Legión Cóndor, que vinieron a España a combatir al lado de Franco, en nuestra guerra civil) Wilhelm Gustloff, reconvertido en buque hospital, fue torpedeado en el Báltico por el submarino soviético S-13 del teniente de navío Alexander Marinesko. El Gustloff había embarcado en Polonia a miles de refugiados alemanes que huían del avance soviético, heridos de guerra, personal naval y técnico a los que se evacuaban de Polonia y Prusia oriental.

En torno a las 21:00 de aquel terrible 30 de enero, Marinesko lanzó tres torpedos contra el buque hospital, que se hundió rápidamente. Nunca se sabrá con certeza el número de muertos pero los historiadores más serios hablan de 9.400 personas muertas. Los más optimistas cifran en 7.000 las personas que perecieron y los más extremos hablan de 12.000 personas muertas. Sea como fuere, el naufragio del Gustloff es la mayor catástrofe marítima de la historia y constituye todo un símbolo de la locura de la guerra.

Por cierto que Marinesko (que debía ser una bestia parda) reclamó el título de héroe de la Unión Soviética por su hazaña. Le fue denegado aunque parece que se lo concedieron a título póstumo en 1990.

En Rusia se conoce como el “ataque del siglo” la exitosa operación del submarino “S-13, bajo el mando de Alexander Marinesco, en el Mar Báltico.

 

Alexander Marinesco, fue siempre el primero en todo. En la escuela, como el grumete más exitoso le redujo el plazo de enseñanza, lo eximieron de los exámenes y los trasladaron a la Escuela naval. Y los cursos superiores de mando los terminó como oficial externo. El submarino que comandaba Marinesco, ya antes de la guerra, era declarado como el mejor en el Báltico.

 

Durante la Gran Guerra Patria corrían leyendas sobre su talento en la táctica y estrategia de combate. El capitán Alexander Marinesco regresaba de las travesías solo con victorias. Y así ocurrió esa vez también.

 

El 10 de enero de 1945, el submarino S-13 zarpó para cumplir una tarea. Durante 20 días estuvo la tribulación rondando la región indicada. Fue entonces cuando el capitán, en contra de los órdenes cambia de rumbo. Y como resultado da con la pista, ataca y echa a pique al buque nazi “Wilhelm Gustlov”, de una capacidad de desplazamiento de más de 25 mil toneladas.

 

“El mando soviético, calibrando los resultados de esa excursión, la calificó de excelente”, señala Constantin Kulaguin, candidato a Doctor en Historia, especialista del Instituto de Historia Militar del Ministerio de Defensa de Rusia.

 

Por esa campaña, el submarino recibió una condecoración colectiva: la orden de la Bandera Roja. El submarino será en adelante Krasnoznamiennoi, o sea, distinguido con la Bandera Roja. Y el capitán recibió, obviamente, la Orden de la Bandera Roja.  El “ataque del siglo”, al igual que el legendario Alexander Marinesco dio origen a un sinnúmero de mitos.

 

 En contra de lo que cabía esperar, en Alemania no se declaró duelo nacional de tres días, como era habitual en estos casos, con motivo de la destrucción del “Wilhelm Gustlov” y Hitler no declaró a Alexander Marinesco su enemigo personal. A estas alturas, el ejército alemán sufría grandes pérdidas en todos los frentes. La noticia del hundimiento del buque favorito del Fuhrer pudo haber erosionado definitivamente  el espíritu de firmeza de la nación. Más tarde circuló el mito de que los rusos habían hundido un barco civil, no escoltado, y que eran dignos de repulsa.


Sin embargo, el investigador alemán de la catástrofe, Heintz Shon, llegó a la conclusión de que el barco era un objetivo militar. Pues, desde el comienzo de la II Guerra Mundial, El “Wilhelm Gustlov” figuraba dentro de la Marina de Guerra de Alemania como un buque auxiliar, confirma el historiador Constantin Kulaguin.

 

Este buque, que contaba con una tripulación militar, cargaba armamentos y no llevaba signos algunos de la Cruz Roja, que son los únicos objetivos que no pueden ser atacados en un combate naval, fue avistado por el capitán del submarino soviético Alexander Marinesco y naturalmente que el buque fue tomado como una presa militar legítima, como era realmente, indica Constantin Kulaguin.

 

  Este fue el buque de mayor tonelaje que había sido hundido jamás por un submarino soviético. Diez días después de ese ataque, el capitán Marinesco hundió un potente crucero más, con tres mil soldados y oficiales del ejército nazi a bordo por lo que el número de muertos ocasionado por este submarino soviético en diez días llego casi a los 15.000.

 

Otros historiadores opinan que este desastre marítimo, el más grande del mundo, dejo 9.343 personas muertas. De los que se ahogaron, la  mitad eran niños. Solo 1.239 se salvaron, de los cuales más de 500 estuvieron a punto de perecer de nuevo, cuando fueron recogidos del agua por un torpedero alemán que fue a su vez atacado por torpedos rusos que milagrosamente pudo esquivar. La tragedia se describe en el libro Knopps Guido "Die grosse Flucht. 

Como ya hemos comentado la mitad de las víctimas eran niños, el resto principalmente mujeres y ancianos. No se corresponde la publicidad que  le han dado los británicos  al  barco de  pasajeros de lujo el Titanic, por todos conocidos, donde el número de muertos fue de 1.513 personas y además fruto de un accidente, no por la mano de otros hombres como en este caso del que hablamos. La discrepancia  y los ejemplos son totalmente distintos e incomparables. Todos conocemos al Titanic pero muchísimos menos conocemos al "Wilhelm Gustloff"



El submarino S-13 tenía hasta el 30 de Enero  un éxito limitado. A las 21:05 descubrió el S-13 al  transporte de  refugiados alemanes a través del periscopio. El submarino estaba en un curso paralelo con el "Wilhelm Gustloff" y dispara tres torpedos  que impactan en el casco del buque alemán. En la siguiente hora se vivieron escenas que persiguieron mientras vivieron a  los aproximadamente 1.000 sobrevivientes de por vida. En su mayoría no están preparados para usar los botes salvavidas. Los muertos, la  mayoría fueron por hipotermia, recuérdese las bajísimas temperaturas. En el primer bote que fue arriado al agua, se subieron los tres capitanes, comento el indskibningsofficer, Hans Joachim Elbrecht que sobrevivió al desastre. Tal y como ocurrió hace poco tiempo con el crucero de lujo que naufrago en Italia. 

 
A  bordo los niños gritan abrazados a sus madres. Los desafortunados que se encontraban en la cubierta de paseo, podían ver sus posibilidades de supervivencia en el otro lado del cristal. A pesar de que no  fueron ayudadas, algunos se las arreglaron para abrirse un agujero en el cristal. Las palmas de las manos apretadas contra el cristal en una última y desesperada petición de ayuda, que nunca llegó. No podíamos hacer nada. Qué terrible era ver esas caras que nunca seré capaz de describir ", dice uno de los sobrevivientes. "Las personas a medida que eran alcanzadas por el agua, simplemente se congelaban y morían", recuerda  Johann Smrczek. La gente se comporta peor que los animales cuando se trata de la lucha por la supervivencia, varios de los sobrevivientes están de acuerdo con esta afirmación, a la vista de las escenas vividas durante el naufragio. 

Mientras tanto el "Gustloff" se hundía poco a poco, cada vez más abajo. "Por todas las salidas se veían a mujeres, niños y ancianos. No podíamos decirles que tenían que saltar al agua. Todo el mundo esperaba, y la nave fue hundiéndose cada vez más. Poco después los grupos  de personas fueron absorbidos por el mar. Cuando llegaron las olas, hubo un coro de gritos, fue horrible... ", dice Hans Joachim Elbrecht, que estaba sentado en un bote salvavidas. 1.239 náufragos fueron rescatados por lanchas torpederas alemanas y  los buques de rescate Kolberg, Swinemünde y Sassnitz.



Comentarios

11.09 | 11:34

Responderle a CRISTINA tu correo electrónico me viene devuelto estoy a tu disposición envíame otra direccion de correo que sea valida

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10.09 | 18:06

Hola Juan, estamos.preparando un documental sobre este señor. Podrianos ponernos en contacto con ud para charlar del tema?
X gracias.
cristina.sanz@atrevida.com

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22.06 | 00:11

Lo puedes ver directamente en mi muro de facebook,hace un par de minutos que lo he subido

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21.06 | 14:36

Buenas , este video no se ve , como la primera parte de la carrera de campeones de barcelona de 1990 .- Amén .

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